Monthly Archives: September 2013

Michael Gazzaniga and the Rational Choice Theory

Michael Gazzaniga is one of the most important neuroscientists nowadays. He has made significant advances in the understanding of brain functions and how the cerebral hemispheres communicate with one another.

One of the reasons why his fascinating work should be of interest to economists is that it makes important discoveries about choices and rationality. In books like “The Ethical Brain” or “The Social Brain”, professor Gazzaniga explains that the hemisphere of the brain that maximizes is not rational, and the rational hemisphere cannot maximize. Thus, our choices are not rational as the Choice Theory (CT) predicts.

Similarly, based on some controlled experiments, Dr. Gazzaniga has shown that individuals make a decision first and then they look for a justification of their actions. Again, this challenges the assumptions in which CT is based because in this theory is supposed that rational individuals have rational preferences that everyone defines before they chose.

Rationality and preferences are key concepts in CT and neoclassical economics in general. Also, this theory is the main analysis framework of many studies in economic history. How useful is this theory? Can we evaluate a theory based on the reality of its assumptions? Or is it important to evaluate a theory based on the quality of their predictions? Maybe these questions are interesting for economists and economic historians, and the work of Dr. Gazzaniga could give us some stimulating answers.

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Economía política de los recursos naturales: el salitre, los oligarcas, el Estado y los dependentistas

Las consecuencias que para el desarrollo latinoamericano pudo haber tenido el control del sector exportador por parte de capitales extranjeros ha sido, como es sabido, un tema clásico de la literatura del desarrollo. En particular para los autores dependentistas –mucho más diversos, sutiles e interesantes de lo que suponen quienes los critican sin haberlos leído-, allí radicaría la clave del subdesarrollo.
En este contexto, el caso del salitre chileno se convirtió en un ejemplo típico de cómo la débil burguesía vernácula entregó al capital extranjero la principal fuente de riqueza nacional, hipotecando así el desarrollo del país. Pero como toda aproximación, la dependentista -en particular en sus peores versiones-, tendía a subestimar algunos aspectos que no encajaban bien en su marco de análisis. Así, hace tiempo se ha mostrado que la región salitrera estaba lejos de ser un enclave, y que de hecho gran parte de la riqueza que el mineral producía quedó en el país gracias a los elevados impuestos cobrados a la industria; lo que permitió un fuerte crecimiento del Estado que se tradujo no sólo en negociados turbios, sino también en infraestructura y educación (Gráfico 1).

Gráfico 1 Gastos del Estado por funciones. Pesos de 1996

G1

Fuente: Díaz et. al. 2010

Otro aspecto poco iluminado por esta literatura –o al menos gran parte de ella-, es el rol de la elite, derivado en parte de su aproximación un poco esquizofrénica a la misma. Así, mientras la elite era considerada una lumpenburguesía incapaz de llevar adelante el proceso de desarrollo; los dependentistas se lamentaban porque los británicos, y no ella, controlaron los recursos naturales.
En todo caso sigue siendo válida la pregunta fundamental: el control local de las actividades de exportación ¿habría favorecido el desarrollo?
Se trata de un problema que la literatura neoinstitucionalista, con su énfasis en los vínculos entre elite y Estado puede ayudar a pensar; y la verdad es que dadas las características de los Estados oligárquicos del período, hay razones para ser escéptico. Analicemos por qué.
Como es sabido, luego de que Chile se apropiara de los yacimientos salitreros en la Guerra del Pacífico, los mismos pasaron a control británico. Sin embargo, lo que se produjo no fue simplemente un proceso de extranjerización, sino un ciclo de extranjerización/ nacionalización que tuvo en torno al cambio de siglo su momento de inflexión (Gráfico 2).
Gráfico 2 Capitales en la industria salitrera por nacionalidad (%)

G2

Fuente: Cariola & Sunkel 1982

Lo interesante es observar que este ciclo coincide con otro que representa la proporción de los impuestos en el VAB de la industria. Así, se observa que cuando  los capitales eran predominentemente extranjeros, una parte importante de la renta salitrera quedó en el país en forma de impuestos que se trasformaron en infraestructura y gasto social –básicamente educación. Pero cuando la actividad pasó a ser controlada por la elite local que controlaba al Estado, -y lo hacía en una medida tal que llevó a un observador extranjero a señalarlo como un caso prácticamente puro de régimen aristocrático-, entonces la participación de los impuestos en el VAB salitrero se redujo (Gráfico 3)
Gráfico 3: Entre bueyes no hay cornadas. Participación del Estado y la elite local en el VAB salitrero

G3

Fuente: Estimación propia

Nobleza obliga señalar que ello se debió en parte al mecanismo impositivo. Según este, debía pagarse una tasa fija por quintal de salitre exportado, lo que suponía que en períodos de incremento de precios –como el que se observa en los años anteriores y durante la Primer Guerra- la tasa impositiva se reducía. (Una cuestión aparte pero no menos interesante es la consecuencia funestas que esta medida tenía como incentivo para el cambio tecnológico; en la medida que mejoras en la productividad que redujeran el precio conducían a un incremento del impuesto. Por ello los salitreros se dedicaron a controlar la oferta para mantener el precio alto, lo que incrementaba a su vez el incentivo para inventar un sustituto sintético, lo que terminó sucediendo). Pero más allá del mecanismo que se lo permitió, lo cierto es que la elite se las arregló para que, a medida que ella pasaba a controlar la actividad, ésta pagara menos impuestos.
Esta dificultad del Estado chileno –caracterizado por una fuerte capacidad institucional- para cobrar impuestos a la elite local no es, por otra parte, una característica peculiar de este período. De hecho, Ortega (2005) ha mostrado cómo fracasaron los intentos de cobrar impuestos al ingreso durante las penurias fiscales de la década de 1870 (penuria de la que se salió gracias a la guerra); y en forma similar, Muñoz & Arriagada (1977) documentan como a fines de los años treinta del siglo XX se modificó el plan inicial para financiar la fundación de la CORFO, los que debería pagar la elite, cambiándolos por un incremento a las utilidades de la gran minería del cobre. Y ello por no hablar del presente.
En suma, parece que vale la pena dudar de los potenciales efectos benéficos que habría tenido para el desarrollo chileno el control del salitre por parte de la elite local. Es probable que, en lugar de la infraestructura y educación que el Estado proporcionó, se hubieran visto más carruajes franceses, y la gente bien habría pasado más y más largas temporadas en Europa.
Claro que las cosas pueden ser incluso peores; como ahora, cuando gran parte de las rentas del cobre no están en manos de la elite local -salvo claro que uno pertenezca al clan Lucksic-, pero tampoco de un Estado que tiene miedo a cobrar impuestos. Así, según informó Gabriel Palma en el reciente congreso realizado en Valparaíso, desde 2003 –caracterizo por un boom en los precios del cobre-, las multinacionales que controlangran parte del mismo han repatriado el equivalente al 10% del PIB en utilidades en cada año.

Quizá valga la pena volver a leer a los dependentistas

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by | September 15, 2013 · 11:52 pm

Petróleo y Biodiversidad: Rafael Correa y Ronald Coase.

¨El jueves (15 de Agosto) llegó a su fin la iniciativa ecuatoriana de dejar petróleo bajo tierra en uno de los sitios de mayor biodiversidad del planeta, el Parque Nacional Yasuní, a cambio de una significativa contribución económica internacional¨ (http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/08/130816_ecuador_yasuni_causas_fracaso_lps.shtml)

Yasuni

Ronald Coase ( 29 de Diciembre de 1910 – 2 de Setiembre de 2013) planteó en su famoso teorema que sin costos de transacción el mercado alcanza la solución óptima aún en presencia de externalidades. El mecanismo específico que se implementa depende de quién detenta los derechos de propiedad.

Supongamos que los habitantes del planeta tuviéramos derechos de propiedad sobre la biodiversidad. Así, si un gobierno quiere producir petróleo debería pagarnos por explotar ese petróleo.

Ésta es la solución más evidente, pero Coase propuso otra que no lo es. Supongamos que este gobierno tiene todo el derecho a explotar el petróleo (tiene los derechos de propiedad diríamos). Todos los gobiernos del mundo cuando lo encuentran lo hacen, ¿por qué no hacerlo?. En ese marco, y sabiendo que ésto puede generar pérdidas de biodiversidad no reparables, este gobierno plantea lo siguiente.  Que los ciudadanos y ciudadanas del mundo (que serían los dañados por la producción de petróleo vía contaminación y pérdida de biodiversidad) paguen al gobierno (el potencial contaminante) por no hacer uso de su derecho: explotar el petróleo y contaminar el ambiente.

Suena contraintuitivo, no? Si, aunque sin costos transacción (y con costos de negociación bajos) es fácil probar que esta solución alcanza la provisión óptima del bien. Este hallazgo le valió un Nobel a Coase quien hoy falleció (también  un disgusto a muchos inclusive a Correa, supongo).

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The Economist (1843) – Liberal Brazil and the British Protectionism

“Thus a country from which we receive such liberal treatment, which takes from us on the most favoured terms manufactures to the amount of at least 2,600,000l. per annum, finds that we practically prohibit from our consumption every important article which it produces”

This is from the first edition of The Economist, 170 years ago (front page). The country referred to as being the liberal one is, surprisingly, Brazil. The Economist was born among the Corn Laws’ debate, and the asymmetry between Brazil and UK trade tariffs was the perfect example of the anti liberal bias of the British parliament

With the 1827 treaty, it was established that British manufactures were to be admitted into the Brazilian Empire at rates not to exceed 15% (ad valorem).

Complaints regarding the “unequal character” of British trade were due the following taxes applied to the most important Brazilian exports.

SUGAR, COFFEE, and COTTON WOOL.

“On the former, we impose a duty of 63s. per cwt., equal to 300 per cent. on the value when landed in our docks, and equal to 150 per cent. above the duty chargeable on sugars produced in our own colonies, which in practice is quite prohibitory, and we consequently consume none of their sugar. On their coffee, even by the new tariff, we impose a duty equal to 200 per cent. on its value landed here, and equal to 100 per cent. above the duty chargeable on coffee produced in our colonies, and we consequently use little or none of their coffee. On their cotton wool we impose a moderate duty (the same as on North American), and of this article we import to a value under 250,000l. annually; to which, if we add a few other articles to a small extent, we may compute their exports to this country for our consumption about 300,000l.”

 

http://www.economist.com/node/1857194

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