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La extrema riqueza en Chile y el empobrecimiento de la clase media

Atenazados por los escándalos sobre el financiamiento ilegal de la política, la elite chilena pasa por un tiempo difícil. En medio del escándalo, cada vez más gente recuerda que muchos de ellos deben su riqueza no a sus méritos, sino a sus conexiones políticas, que comenzaron con las privatizaciones fraudulentas durante la dictadura y siguieron durante los sucesivos gobiernos democráticos. Los grandes empresarios están bajo sospecha, ya no parecen un modelo a seguir.

Esta situación coyuntural vuelve a poner en cuestión el problema de la extrema desigualdad de Chile, y es normal, porque si Chile es uno de los países más desiguales del mundo (Gráfico 1), lo es porque sus ricos son extremadamente ricos.

Gráfico 1: Desigualdad de Ingreso en 134 países (2012). Índice de Gini. Chile en rojoÍndice de GIni circa 2012. Chile (en rojo) en comparación a otros 133 países

Fuente: PNUD 2013

Una forma simple de apreciar en qué medida los muy ricos de Chile son efectivamente muy ricos en términos comparados es analizar la lista que publica la Revista Forbes, con las fortunas superiores a 1.000 millones de dólares.[1] En la lista correspondiente a 2013 aparecen 14 chilenos, pero para nuestro análisis hemos seleccionado a las primeras 1.000 fortunas, lo que supone una cota mínima de 1.500 millones de dólares. Ello reduce la cantidad de chilenos a 12, con una fortuna total de 59.000 millones de dólares. Luego hemos agregado las 1.000 fortunas por país, comparándolas con los respectivos PIB. En el caso de Chile, las 12 fortunas que se ubican entre las 1.000 mayores del mundo equivalen al 22% del producto, lo que le ubica en el octavo lugar. Si, como se hace en el Gráfico 2, excluimos del análisis a tres Estados con un PIB inferior a 10.000 millones de dólares -St. Kitts and Nevis, Swazilandia y Mónaco-, Chile pasa a la quinta posición, lo que vuelve a ubicarlo entre los países más desiguales del mundo, esta vez en términos de la riqueza en manos de su elite.[2]

Gráfico 2: Grandes fortunas en relación al PIB en 2013 (Chile en rojo) 

Grandes Fortunas en relación al PIB. Chile en rojo

 Funtes: calculado a partir de Revista Forbes y Banco Mundial

Hay quienes sostienen, sin embargo –y en Chile abundan- que la desigualdad no es tan relevante, que en la medida de que haya expansión económica y se reduzca la pobreza poco importa si hay mucha distancia entre unos y otros, porque el crecimiento es como una marea que levanta todos los botes. Desconocen, o pretenden desconocer, que la elevada desigualdad de su país empobrece de hecho a la mayoría de los chilenos. Ello puede apreciarse mediante el ejercicio de comparar el ingreso por deciles de Chile y Uruguay, que tiene un nivel de desarrollo similar, un ingreso medio inferior y menor desigualdad.

Según datos del Banco Mundial, en 2011 el Ingreso Nacional Bruto per cápita –expresado en dólares ajustados por paridad de poder adquisitivo- era de US$ 19.037 en Chile y US$ 17.041 en Uruguay. En otras palabras, el ingreso medio en Chile era entonces un 12% superior al de Uruguay. Ese mismo año, la desigualdad de ingreso -medida por el índice de Gini- era de 0.508 en el primer caso y de 0.434 en el segundo. Por ello, si distribuimos el mayor ingreso per cápita de Chile en función de la participación en el ingreso de cada decil, y lo comparamos con el ingreso por deciles en Uruguay, surge una imagen del bienestar en cada país diferente de aquella que se derivaría de un análisis centrado en el ingreso medio (Gráfico 3).

 Gráfico 3: Ingreso por deciles en Chile y Uruguay, dólares pppIngreso por deciles en Chile y Uruguay en 2011

Fuentes: calculado en base a CEDLAS y Banco Mundial

Los tres deciles más pobres de Chile presentan un ingreso similar al de sus pares de Uruguay, por lo que la mayor desigualdad implica para ellos la pérdida de ese 12% que diferencia al ingreso per cápita de ambos países. La situación es aún peor para los sectores medios –deciles 4 a 8-, dado que el mayor ingreso per cápita de Chile no sólo se evapora por completo, sino que incluso perciben un ingreso que es entre un 5% y 9% inferior –en términos absolutos- al de su contraparte uruguaya. Finalmente, los dos últimos deciles de Chile tienen un ingreso absoluto superior a sus equivalentes de Uruguay, pero hay importantes diferencias entre ellos. En el caso del noveno decil, la diferencia es menor a la que cabría esperar en función del ingreso medio; en el último decil, por el contrario, la diferencia es mucho mayor. En otras palabras, el mayor ingreso per cápita de Chile respecto de Uruguay nada significa para el 90% de los habitantes de aquel país. Más aún, son justamente los sectores medios –esos mismos que se han endeudado para enviar a sus hijos a la Universidad– los que más sufren la elevada desigualdad que caracteriza a Chile.

Pero incluso este resultado, elaborado a partir de encuestas de hogares, reduce el impacto que la extrema riqueza de la elite tiene en el empobrecimiento del conjunto de los chilenos -y en particular de sus sectores medios. Como es sabido, las encuestas captan muy mal los ingresos más elevados, razón por la cual los estudios que se especializan en estudiar los últimos percentiles de ingreso recurren a fuentes fiscales (Atkinson, Piketty & Saez 2011; Alvaredo 2011; Piketty 2014).

Si reiteramos –a partir de fuentes fiscales- la comparación de ingresos en Chile y Uruguay por percentiles, se aprecia que el efecto de empobrecimiento debido a la elevada desigualdad del primero es incluso mayor de lo que surge del análisis a partir de encuestas (Gráfico 4).

Gráfico 4: Ingreso en Chile como porcentaje del ingreso en Uruguay para diferentes sectores de la población

INgreso del 1% en CHile como % de Uruguay

Fuentes: calculado en base a López et al. (2013), The World Top Income Database, y Banco Mundial

Según López et al. (2013) en el año 2010, el 1% de la población de mayores ingresos de Chile captó el 31,1 % del ingreso total.[3] En Uruguay, y según The World Top Incomes Database la misma proporción de población captó el 14,6% del ingreso total. Ese mismo año, la diferencia en el ingreso promedio entre ambos países fue de 13% a favor de Chile.[5] De ello se sigue que los miembros de la elite chilena –considerando por tal al 1% de mayores ingresos- tuvo un ingreso un 144% superior a sus pares de Uruguay, mientras el 99% restante de la población de Chile debió conformarse con un ingreso un 9% inferior en términos absolutos -en promedio- que el del 99% de los uruguayos. En suma, lo obvio, pero a veces olvidado: la alta desigualdad, especialmente si se debe a la concentración en la cúspide, empobrece a la inmensa mayoría, y en Chile, especialmente a la clase media.


P.D. Este post es una reelaboración y profundización de un post anterior


Notas

[1] Para ello nos hemos inspirado en ejercicios similares realizados por Solimano (2012: Cuadro 7.1), y Branco Milanovic:

[2] Realizamos aquí una aproximación, en tanto estamos comparando una variable de stock –riqueza-, con una de flujo –PIB. Lo correcto sería comparar las grandes fortunas con el stock de riqueza de los países, pero estos datos no están disponibles. Por otra parte, parece razonable suponer que la riqueza acumulada en un país esté relacionada con el tamaño de su economía.

[3] Cálculo teniendo en cuenta las utilidades retenidas pero excluyendo las ganancias de capital.

[4] Según los indicadores de desarrollo del Banco Mundial

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